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sábado, 4 de enero de 2014

NORDIC WALKING: ACTIVIDAD FÍSICA Y ENTRENAMIENTO PARA HIPERTENSOS

Entre la causa de hipertensión (presión arterial alta) se incluyen los trastornos del sistema hormonal, del sistema cardiovascular y posibles lesiones en los riñones. En la mayoría de las enfermedades los factores siguen siendo desconocidos. Practicar deporte cuando existe hipertensión y qué se debe tener en cuenta es lo que te vamos a relatar en este artículo.

¿Qué es la hipertensión? La hipertensión es sinónimo de tensión arterial o sanguínea alta. Dicha tensión sanguínea se mide en sistólica o diastólica y se habla a menudo de hipertensión  arterial, porque es el valor que corresponde a la tensión sistólica. A esto se le presta más atención debido a que el valor (según método de Riva-Rocci) de la tensión diastólica no puede  ser exactamente determinado, porque es una medida indirecta. Sólo con una medición directa, en la que se introduce una sonda en la arteria se puede definir exactamente el valor diastólico. Este proceso de medición, por lo general sólo se aplica cuando una persona se encuentra en cuidados intensivos. 


La presión arterial alta (PAA) comienza con valores de 140/90 mm Hg (sistólica/diastólica) y se divide en primaria y secundaria PAA. La tensión alta primaria o también esencial no tiene causas orgçánicas,pero se basa en diversos factores de riesgo. Entre los factores de riesgo más importantes se encuentra la genética, la obesidad, el sedentarismo, el estrés, el colesterol alto y la edad (envejecimiento), lo que produce una reducción de la elasticidad de los vasos sanguíneos. La PAA secundaria  es consecuencia de la enfermedad, por ejemplo la diabetes y enefermedades renales (riñones). La hipertensión deja en  el organismo múltiples efectos que son fáciles de observar. De ahí su importancia ya que a menudo una PAA puede ser la causa de distintas enfermedades a largo plazo como la insuficiencia cardiaca, la angina de pecho, un derrame cerebral, y la arterioesclerosis. Esta última suele ser constitucional, es decir que depende de la constitución del individuo, pero a su vez también favorece la PAA produciendo daños al cerebro, corazón y riñones.

EFECTOS BENEFICIOSOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL ENTRENAMIENTO EN HIPERTENSOS

El simple hecho de moverse a largo plazo disminuye la presión arterial, convirtiéndose la actividad física en un tratamiento  básico para los hipertensos. Cada kilogramo de pérdida de peso, a través del ejercicio, disminuye la presión arterial sistólica en 1,5-2,0 mm HG y la presión diastólica en 1,2 – 1,5 mm Hg, en la presión arterial diastólica dicha disminución corresponde a a una reducción en un 40% de apoplejías (derrames cerebrales), alrededor de un 15%, el riesgo de enfermedad coronaría y reduce en un 20% la tasa de mortalidad general.

Los parámetros metabólicos de azúcar en sangre, colesterol, LDL, HDL y triglicéridos se mejoran a través del entrenamiento, por lo que la mortalidad por causas cardiovasculares disminuye. Los hipertensos que están en forma, tienen una tasa de mortalidad del 70% menor que los hipertensos sedentarios.

El ejercicio físico disminuye la catecolamina (también llamadas aminohormonas son neurotransmisores que se vierten al torrente sanguíneo y actúan como las hormonas del sistema nervioso simpático. Son un grupo de sustancia que incluyen la adrenalina, la noradrenalina, y la dopamina) en reposo y durante el ejercicio, disminuyendo así el tono simpático y la vagotonía  aumenta (sistema nervioso parasimpático), lo que conduce a una reducción en la frecuencia cardiaca y la ampliación de los vasos arteriales. A largo plazo se retrae la hipertensión del ventrículo izquierdo.

ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN HIPERTENSOS

Durante mucho tiempo el entrenamiento específico para hipertensos se focalizaba en el entrenamiento de resistencia o aeróbico, ya que los procesos dinámicos en actividades físicas como el caminar, nadar o montar en bicicleta, evitan picos en la presión arterial.

Sin embargo, estudios recientes demuestran que la actividad física denominada de fuerza (trabajo con cargas) no está contraindicada en el tratamiento de a presión arterial alta. El entrenamiento de fuerza, es posible trabajar con bandas elásticas, pesas o el propio peso corporal, siendo recomendable trabajar con máquinas, ya que es más fácil dosificar la intensidad y se involucran a menos músculos secundarios de apoyo que en los entrenamientos de fuerza con cargas libres en los que el aumento de la carga es mucho más difícil controlar. 

Los recientes estudios, recomiendan trabajar con un número de repeticiones de entre 10 y 15, sin embargo se debe poner mucha atención a la respiración forzada. Incluso en pacientes ancianos hipertensos el entrenamiento de la hipertrofia (entrenamiento muscular) es aconsejable, ya que contrarresta la perdida de músculo. Una actividad más larga (superar las 15 repeticiones) es desfavorable ya que a partir de la repetición 8-10 la presión arterial empieza aumentar. Por lo tanto el entrenamiento de fuerza resistencia si es posible, si al cabo de diez repeticiones, se hace una pausa de 3 a 5’’segundos. 
A través del entrenamiento de la fuerza, se forman nuevos vasos sanguíneos y los viejos se dilatan, lo que hace disminuir la presión arterial. Esta arteriogénesis es como un programa de seguridad del propio cuerpo humano, que se activa cuando se obstruye una arteria grande. La sangre busca nuevos caminos, por ejemplo a través de los pequeños vasos sanguíneos llamados colaterales, que por la alta presión gradualmente se han construido como arterias de repuesto. La formación de los vasos  colaterales provoca una orden biofísica que activa la arteria obstruida por la falta de oxígeno. La señal activa genes, para reactivar las arterias.

Con el ejercicio, el proceso es más rápido y mejor; por lo general los colaterales ya se han expandido, por lo que los deportistas bien entrenados no perciben una arteria bloqueada, debido a que la sangre ya tiene una ruta alternativa. El problema en este proceso está en los medicamentos que se usan para bajar el colesterol que desactivan este programa de autoreparacion del organismo. 

Para ello es necesario realizar un entrenamiento real de fuerza. Se recomienda de 10 – 15 repeticiones con fatiga muscular para hipertrofia muscular. Después de 6 a 12 semanas los efectos beneficios son similares a los que producen la terapia con medicamentes pero sin tomarlos.

EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA Y RESISTENCIA UNA EFECTIVA COMBINACIÓN 

La prescripción de actividad física como terapia y tratamiento de patologías asociadas a la inactividad física, ha sido hasta ahora recomendado en exclusividad, el entrenamiento cardio.

Los estudios muestran qu el entrenamiento de fuerza tiene un mejor efect5o en la reducción de la PAA (3,44%) que el ejercicio cardiovascular de la misma duración (2,35%). Los mejores valores se obtuvieron sólo con la combinación de entrenamiento de fuerza y resistencia. 

Los valores positivos en el entrenamiento de fuerza probablemente se basan en el mayor efectivo que tiene en el metabolismo. En cada tipo de entrenamiento cambia la variabilidad de la frecuencia cardiaca y la elasticidad vascular de manera poco significativa, por ello para los deportistas hipertensos los planes de entrenamiento deben ser diseñados con un nuevo orden jerárquico. El mayor éxito se obtendrá con una cuidada combinación de entrenamiento de fuerza y cardio. Si no es posible por falta de tiempo, el entrenamiento exclusivo de fuerza es preferible al entrenamiento exclusivo de resistencia. El tratamiento con ejercicios debe ajustarse  y complementarse adecuadamente con  la terapia con fármacos ya que por ejemplo, un bloqueador beta reduce la frecuencia cardíaca. Si paralelamente se entrena resistencia, esto puede provocar a largo plazo una bradicardia ( ritmo cardiaco lento) 

SUPERVISIÓN MÉDICA DE LOS PACIENTES HIPERTENSOS

En la hipertensión severa (160/100 mm Hg) se recomienda la terapia con fármacos para bajar la presión arterial por debajo de 140 mm Hg /90, pero mantenerla a más de 120/80 mm Hg, ya que los valores de presión diastólica por debajo de 70 mm Hg aumentan el riesgo de infarto. Es aconsejable elegir fármacos antihipertensivos, que no influyan en la motivación  del paciente, cosa que puede ocurrir dependiendo del tipo de sustancia. Los típicos fármacos son  los inhibidores de la IECA típicos, alfabloqueadores, antisimpaticoliticos, antagonistas de los receptores ATI, bloqueadores beta, diuréticos, antagonistas del calcio y vasodilatadores.

Muchos médicos optan por la terapia de la preinscripción de bloqueadores beta, ya que esta clase de sustancias ofrece décadas de experiencia, y por lo tanto asegura un buen control de la presión arterial en reposo. Un bloqueador beta disminuye la presión arterial sistólica durante el ejercicio, pero al mismo tiempo también conduce a una reducción del rendimiento de resistencia y la voluntad de llevarla a cabo.

La frecuencia cardiaca máxima se reduce, de modo que el rendimiento, que podría ser accesible sin t5ratamiento, ya no puede ser alcanzado. Además un bloqueador beta interfiere a la hora de procesar el glicógeno y las grasas en ejercicios  de resistencia, con lo cual es contraproducente si el objetivo es perder peso. Otra consecuencia de los medicamentos es que la capacidad aeróbica y la capacidad anaeróbica láctica disminuyen en función de la dosis, siendo así desfavorable para un entrenamiento cardiovascular, pero no lo es para el de fuerza.

Se prescriben bloqueadores beta especialmente a los pacientes que prefieren un entrenamiento de fuerza dado que son las sustancias que más disminuyen la presión sistólica durante la actividad. Para aquellos pacientes que sólo o adicionalmente quieren entrenar también deportes de resistencia, son útiles desde la perspectiva metabólica, la prescripción de bloqueadores beta con efectos vasodilatadores, ya que dilatan los vasos sanguíneos  y reducen la rigidez arterial y como consecuencia reducen la presión de la sangre periférica y central, sin influir sobre el metabolismo lo que mejora los efectos del entrenamiento de resistencia. 

BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO PARA HIPERTENSOS

La hipertensión es un importante factor de riesgo de muerte cardíaca súbita durante el ejercicio, ya que la presión arterial a corto plazo aumenta en mayor o menor medida. Una tercera parte de las muertes por enfermedades del corazón ha sido previamente sometida a un historial de alta presión, por lo que cuando se entrena con el grupo objetivo se debe aplicar una extrema precaución. Obligatoriamente se debe suministrar el medicamento correcto, además de seleccionar el deporte y la intensidad adecuada. En este aspecto el caminar con bastones (nordic walking) ofrece un gran abanico de posibilidades y opciones de entrenamiento. Debido a los diferentes grados de gravedad de la hipertensión  no debe recomendarse un entrenamiento generalizado para todos. 

En personas con hipertensión leve (160/100 mm Hg) se puede normalizar la presión arterial sólo a través de la práctica deportiva. Aquí, la terapia a través de la actividad física, tiene un efecto similar a la terapia con fármacos en el control de la presión arterial en reposo y durante el ejercicio. El éxito y la efectividad obtenidos, se muestran por  igual en mujeres y hombres de todas las edades. Tras doce semanas, con una frecuencia regular de tres veces por semana, se alcanza hasta un 80% del efecto antihipertensivo máximo. Después de unos 10 años practicando actividad física y deporte, se muestran aún más mejoras en los valores de hasta un 10% de reducción en la presión sistólica y de un 8% eb la presión arterial diastólica ( PD Ketelhut Universidad de Humboldt de Berlín).

En personas con hipertensión severa ( 160/100 mm Hg) esta, debe reducirse con medicamentos antes de comenzar a entrenar para prevenir los picos de presión peligrosos. En esta situación y antes de comenzar el entreno, el médico debe medir el aumento de la carga dinámica esperada de la presión arterial mediante una revisión ergonométrica. En 100 vatios la presión arterial debería permanecer por debajo de 230/115 mm Hg. Además es obligada realizar una prueba de esfuerzo con electrocardiograma para verificar simultáneamente si existe riesgo de lesiones coronarias, controlar las posibles arritmias  cardíacas y descartar una enfermedad coronaria. Si existen efectos cardiovasculares de alta presión, tales como una insuficiencia del miocardio o un corazón de alta presión, el entrenamiento de fuerza queda prohibido. 

En el entrenamiento de fuerza, deben seleccionarse ejercicios submáximos, de 10 a 15 repeticiones y no más del 80% de la fuerza máxima. Además se recomienda (American College of Sports Medicine) 30 minutos diarios de entrenamiento cardiovascular con 60-70% de la frecuencia cardiaca máxima.