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lunes, 10 de febrero de 2014

NORDIC WALKING SERIES: ALL READY..? PARA ESTA TEMPORADA. SALIMOS A CAMINAR A COLLDEJOU. CRÓNICA Y GALERÍA DE IMÁGENES

Colldejou, domingo 9 de febrero del 2014

Iniciamos la temporada con una preciosa salida a la Mola de Colldejou. Un recorrido perimetral, que nos permitió disfrutar de uno de los miradores más bellos y espectaculares de la provincia de Tarragona.  

La jornada se inicia con unos tímidos pero gratificantes rayos de sol. La ciclogénesis, que parece afectar al tercio norte de la península, de momento no parece tener efectos secundarios en el territorio donde nos encontramos, aunque sabemos que en la cima de la Mola hará frío y viento: estamos en febrero.

Iniciamos la ruta desde el municipio de Colldejou, situado en el límite de la comarca del Baix Camp con el Priorat. Rodeados de bosque y cultivos como las avellanes, viñas y almendros,  ponemos rumbo noreste para iniciar un ascenso suave y progresivo por el GR-7 en dirección a la Argentera, a través de un sendero fácil, y, que nos permite disfrutar de unas excelentes panorámicas del Camp de Tarragona por esa vertiente.

Poco a poco vamos encarando la ascensión hasta llegar a un punto donde cambiamos radicalmente nuestro rumbo a sudoeste. Nuestro itinerario se adentra ahora en un bello y espeso bosque de encinas, por donde, poco a poco, vamos ascendiendo hasta llegar, a un tramo concreto, donde las manos deben substituir a los bastones para grimpar durante unos 80 metros aproximadamente. Superado este primer desnivel  aparece, ante nosotros, uno de los espectáculos más bellos de esta ruta: la pedrera (tartera) de la cara nordeste de la Mola.  


Ahora tan sólo nos queda ascender por ella, mientras contemplamos la belleza de los paisajes que nos rodean: al sur el Mediterráneo, de bellos tonos invernales, al sudoeste los Ports de Beceite, con su flamante Montcaro de 1.447 m., un poco más hacia el norte la Sierra del Matarranya y, al norte, contemplamos la mística y bella Sierra del Montsant y muy cercana a ella la Mussara. Para terminar fijamos nuestra vista en el horizonte donde las cimas nevadas del Pirineo se dejan entrever tímidamente entre la bruma y las nubes. 

Poco a poco el tiempo va cambiando, la temperatura empieza caer en picado. El sol se difumina entre las nubes y el viento se impone con fuerza, como si quisiera borrarnos de la faz de la Mola. Contemplamos por unos minutos la belleza que nos depara los 4 puntos cardinales. Fotografía de rigor en la cima y nos refugiamos, para reponer energía, en los restos de la torre de defensa que perteneció al castillo de la Mola, construida en la época de las guerras carlistas (s. XIX).  El chocolate caliente sienta de maravilla y ya estamos a punto para iniciar el descenso. Ponemos rumbo norte, mientras seguimos contemplando unas espectaculares vistas del Priorato y la Sierra de Llaberia a nuestra izquierda. Tras recorrer 300 metros, el itinerario de descenso cambia radicalmente a rumbo sur. Ahora si el sendero nos llevará directamente hasta un  cruce de caminos por donde podremos seguir caminando en dirección a nuestro punto de partida: Colldejou.

Poco a poco vamos dejando la ruta en el recuerdo, pero en nuestras retinas quedan las bellas imágenes de un bello territorio desconocido y, por suerte, muy poco frecuentado. Que siga así por mucho tiempo porque, el silencio y la paz que transmiten estas tierras, son la mejor recompensa para las personas que aman la naturaleza y la tierra donde viven.

"Una plana sens fi. Un mar de terra s’estén sota la plana del 
cel. Les dugues planes són llises: la de baix sense arbres, la de 
dalt sense núvol"s.
(Santiago Rusiñol)

Galería de imágenes: aquí