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viernes, 17 de octubre de 2014

NORDIC WALKING: LA MEJOR RECUPERACIÓN ACTIVA

Aire Libre: nº 240 Octubre 2014

Si eres de los que haces deporte con cierta intensidad, debes saber que a veces el exceso de entrenamiento (sobre entrenamiento) puede terminar por lesionarte. Así que date un respiro y frena: tienes que dejar que tu cuerpo vuelva a su ser. Aunque tampoco te confundas, porque lo mejor no es dejar el deporte durante unos días, sino entrenar más suave. Y el nordic walking es el mejor aliado de la recuperación activa. La clave esta no relajar y si recuperar.

Hacer deporte, aunque sea popular, implica un esfuerzo físico que conlleva, dependiendo de la duración y la intensidad, a un daño en las fibras musculares y un vaciamiento de los depósitos  energéticos así como una elevación de los niveles de ácido láctico que reducen el rendimiento físico. Por ello, para que el cuerpo sufra una adaptación positiva que beneficie al organismo, es necesario considerar, tras los largos esfuerzos, realizar una eficiente recuperación.

La mejor recuperación, tras esfuerzos atléticos prolongados de más de una hora, es una recuperación activa o ejercicio de baja intensidad. La recuperación activa incluye la no inmovilización en los días posteriores al esfuerzo del cuerpo para recuperarse tanto a nivel fisiológico como psicológico, facilitando  la adaptación del organismo al esfuerzo prolongado. La recuperación activa está ganando adeptos en la actualidad debido a diversos estudios que muestran sus beneficios. Además, la recuperación activa, como cualquier movimiento corporal, favorece la liberación de endorfinas lo cual ayuda a reducir el dolor muscular posterior al esfuerzo y descongestiona los músculos, los relaja y contribuye a su funcionalidad posterior, al mismo tiempo que reduce el riesgo de lesiones.

En este aspecto el “nordic walking” está ganando adeptos debido a sus ya dichos beneficios y, además, evita la aparición de lesiones, ya que caminar utilizando los bastones de marcha nórdica es un ejercicio suave sin agresiones e impactos directos sobre las articulaciones y músculos, movilizando todo el cuerpo y que,  de ésta forma, no lo fatiguen, pero si que estimulen la circulación sanguínea, oxigenen los tejidos y purifiquen los músculos del lactato concentrado en estos. Por eso, después de un día duro de entrenamiento o tras una dura y larga competición, dedícate a caminar en marcha nórdica y comprobarás la eficacia en la recuperación.

Una eficiente recuperación activa realizada en marcha nórdica debe estar conformada por un ritmo e intensidad bajos pero continuos, de máximo una hora y media y, por supuesto, no pueden faltar al final de la sesión unos buenos  estiramientos.

Cuando utilizamos la marcha nórdica como método de recuperación activa  hemos de utilizar la medida de los bastones cinco centímetros más alta de la medida que habitualmente solemos utilizar. Es importante que el calzado sea el adecuado, cómodo y con buena amortiguación. Hemos de escoger superficies sin piedras ni obstáculos. También hemos de descartar los caminos, paseos o parques con desniveles. El objetivo es recuperarse, no lesionarse. Durante la sesión hemos de aprender a escuchar nuestro cuerpo; este es el primer paso para identificar cualquier posible daño que derive en lesión. Dependiendo del esfuerzo realizado, entre dos y cinco días de caminata nórdica serán suficientes para recuperarse adecuadamente, pero la paciencia es la mejor herramienta que podemos utilizar y con la que hemos de regresar paulatinamente al ritmo e intensidad de los entrenamientos.