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viernes, 27 de febrero de 2015

NORDIC WALKING: DEPORTE, CEREBRO Y NEURAS DEPORTIVAS

Estudios científicos demuestran que deporte y cerebro van de la mano. Realizar ejercicio físico favorece la salud del cerebro y un cerebro en forma mejora el rendimiento físico y la técnica deportiva.

Gracias a los distintos avances en el ámbito de la neurociencia y a los medios de comunicación, la sociedad es cada vez más consciente de la importancia de tener un cerebro en forma. Así, día a día va creciendo el interés por mantener en forma este órgano vital y cada vez son más los ejercicios para agilizar y activar las capacidades cognitivas: sudokus, sopas de letras, crucigramas, etc... Sin embargo, aún no somos del todo conscientes de que lo más efectivo para tener un cerebro sano es ser fiel a un estilo de vida saludable en el que se que incluya la actividad física y el deporte como, ejercicio cerebral para entrenar las capacidades cognitivas, el control del estrés, etc.. y todo ello complementado con una nutrición sana y equilibrada. Todo esto hará que tanto las capacidades como el rendimiento cognitivo mejoren notablemente.

Por error, se tiende a hacer una separación entre cuerpo y mente, como si fueran dos entes distintos sin nada en común. Esta idea es equivocada y debemos concienciarnos y acostumbrarnos a pensar en estos dos conceptos como uno mismo: la salud. Además, en los últimos años, la ciencia y los  neurocientíficos han demostrado la interesante relación existente entre cuerpo, mente y cerebro.


La pareja ideal: deporte y cerebro

Parece que están muy unidos. Deporte y cerebro están más relacionados entre sí de lo que parece. Ambos están implicados en nuestro bienestar, por lo que es necesario trabajar en ellos. Para alcanzar un máximo rendimiento cognitivo, el cuerpo tiene que trabajar duro. Un dato: las personas que realizan habitualmente actividad o ejercicio físico viven más tiempo (3 años más de media), valiéndose por sí mismos y teniendo una mejor calidad de vida según el Estudio sobre Promoción del Ejercicio Físico, de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. Deporte y cerebro van de la mano. La actividad física influye en la manera en qué pensamos y sentimos y afecta al aprendizaje, al estado de ánimo, a la atención, a la ansiedad, al estrés y tiene la capacidad de inmunizarnos contra algunas enfermedades o, al menos, refrenarlas o paliarlas. 

Algunos de los beneficios más llamativos e importantes que produce la realización de actividad física son la neurogénesis (creación de neuronas) y la disminución de la muerte de las neuronas (apoptosis); Además, el ejercicio hace que las conexiones entre las neuronas sean mayores, más fuertes y eficaces, favoreciendo capacidades como aprendizaje y memoria, entre otras.

Podemos estar seguros de que la máxima “Mens sana in corpore sano” es un sabio y conveniente consejo.

Neuras deportivas!

Seguro que te identificas con alguna de estas "neuras deportivas", las más típicas son estas:

1. ¿Qué hago cuando pienso "ya no puedo más" en una prueba o entrenando?

Piensa que tus emociones y tu ejecución deportiva dependen del idioma en el que te hablas a ti mismo. Sí, eso que te dices, lo que hablas contigo, la voz de Pepito Grillo puede sumar o restar. Si piensas que no puedes más, terminarás por abandonar. Eres libre de elegir lo que pasa por tu cabeza. Elige siempre lo que sume, sustituye de forma inmediata por "tira, sigue, venga, vamos, puedes, un último esfuerzo y estás ahí".

2. Me pongo muy nervioso antes de competir ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer para competir más tranquilo?

No contemples la competición como una batalla. Es un lugar para ponerte a prueba después de tanto esfuerzo. Piensa en disfrutar, y contesta a la pregunta ¿por qué estoy aquí? ¿Cómo me quiero sentir? Practica la respiración abdominal y pronuncia de forma lenta y pausada "T – R – A – N – Q – U – I – L – O".

3. No duermo ni descanso antes de una competición.

Puedes practicar una técnica de relajación, como la relajación muscular de Jacobson, que te ayudará a mantener tu sistema nervioso a raya. Si quieres, de forma gratuita, te la puedes descargar desde mi web www.patriciaramirezloeffler.com La encontrarás en MIS DOCUMENTOS, y luego en AUDIO.

4. Cuando me lesiono y no puedo entrenar, me subo por las paredes o me deprimo.

Debes dejar que todo fluya, lesionarse forma parte de entrenar y competir. Haz la relajación y para el pensamiento que te hace estar inquieto. Cada vez que irrumpa la idea en el cerebro, di BASTA, y sustituye el pensamiento sobre no poder entrenar por “Estás haciendo todo lo que puedes, dentro de nada estás ahí”. Ocupa tu tiempo con otra actividad que te produzca placer.

5. Estoy tan estresado que ya no me relajo entrenando, mi estrés en la vida afecta a mi entrenamiento.

Examina de dónde viene la fuente de estrés, ¿te estás organizando mal?, ¿tu trabajo conlleva alguna dificultad que no puedes resolver?, ¿estás sobrecargado? Aprende a gestionar tu tiempo, establece tus prioridades en función de tu escala de valores y en cuanto a lo difícil, no postergues. Igual deberías coger un fin de semana, ponerte al día y liberarte de todo lo atrasado.

6. O al revés, estoy tan estresado entrenando mi reto deportivo (léase maratón, triatlón, etc.) que me afecta a mi vida personal y laboral.

Recuerda que te marcaste el reto porque era algo que te apasionaba, en el momento que la pasión se convierte en obsesión, pierde el sentido. No des más de lo que puedas, no te exijas más. El reto es algo bonito cuando nos mantiene despiertos, felices y con ilusión. No pierdas de vista estos valores. Si algún día no puedes entrenar, no pasa nada. Ni se te ocurra sentirte culpable; y si en algunas sesiones de entrenamiento no consigues los tiempos, ten paciencia, todo llegará.