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jueves, 29 de octubre de 2015

¿POR QUÉ BALANCEAMOS LOS BRAZOS AL CAMINAR? EL ÁREA DE MOVIMIENTO EN LA TÉCNICA DEL NORDIC WALKING. MÁS BENEFICIOS Y EFECTIVIDAD AL CAMINAR

El cuerpo es una sabia máquina que equilibra el gasto energético e intenta cuidarnos con cada movimiento coordinado. Recientes estudios han permitido llegar a la conclusión que mover los brazos al caminar no se trata de una cuestión evolutiva sino que el hombre adquirió ese hábito porque así logra economizar su gasto de energía. 

Cuando caminamos no es apropiado mantener los brazos completamente estirados y fijos, pero tampoco deberemos moverlos sin flexionar ligeramente los codos. Si hacemos esto, es probable que acabemos con las manos hinchadas al caminar. 

MÁS BENEFICIOS Y EFECTIVIDAD

Mover los brazos al  caminar hace que caminar sea más fácil y eficiente, al incorporar los bastones de marcha nórdica aumentamos los beneficios del movimiento de los brazos obteniendo, un movimiento más efectivo que equilibra todo el cuerpo y provoca una suave rotación de los hombros con la pelvis, lo que contrarresta el movimiento de giro que produce el cuerpo al mover las piernas y suaviza el movimiento al andar sin perder el gesto natural de la caminata con los brazos, y más aún, si quieres agilizar la carrera reduciendo el gasto de energía de los músculos de las piernas.


Al realizar la acción de caminar, el movimiento normal utiliza los brazos como contrabalanceo con  el movimiento de las piernas. Un caminador puede aumentar la intensidad y velocidad de la caminata utilizando los brazos de forma adecuada. Los Brazos estirados y rígidos actúan como péndulos, disminuyendo nuestra velocidad y llegando a consumir hasta un 12% más de energía metabólica que si los movemos. El experto en biomecánica Steve Collins afirma que: "El tipo de balanceo de los brazos que aprendimos a usar durante nuestra vida parece ser óptimo desde el punto de vista energético. Hay dos usos de la energía asociados con el balanceo de los brazos: la energía utilizada para mover los brazos y la utilizada para producir fuerzas de torsión en las piernas. Lo que parece evidente es que el balanceo de los brazos al caminar permite minimizar estos dos costos y conseguir, así, este beneficio de energía".

Caminar con bastones y hacerlo en técnica de “nordic walking” nos permite caminar de forma más efectiva y beneficiosa, denominando a esta parte de la técnica: área de movimiento la cual incorpora al balanceo natural de los brazos un trabajo activo del tronco superior, actuando los brazos como palancas que nos impulsan hacía adelante, en movimientos opuestos al de sus respectivas piernas (brazo izquierdo pierna derecha y brazo derecho pierna izquierda). Además caminar con bastones y en marcha nórdica, evita el movimiento de balanceo de los brazos atravesando el eje central de nuestro cuerpo, es decir, de lado a lado. Los brazos y los codos deben mantenerse cercanos  al cuerpo, pero no pegados. Por último la amplitud del movimiento de los brazos (área de movimiento), la podemos graduar en función de la intensidad y el ritmo que incorporemos a la caminata.  Si caminamos a buen ritmo buscando un trabajo aérobico el área de movimiento de forma natural no sobrepasará la cadera, por el contrario, si marcamos un ritmo lento y concentrado en una carga más anaeróbica (potencia) los brazos pueden llegar a sobrepasar perfectamente la cadera. 

El grado de efectividad del área de movimiento pasa por aplicar correctamente las sencillas cuatro fases de la técnica: primera fase: clavar el bastón, segunda fase: cargar sobre la empuñadura a través de la dragonera (elemento similar a un guante por donde introducimos la mano para agarrar el bastón), tercera fase: impulsar de adelante hacia atrás y la cuarta y última fase: recuperar el bastón para volver de nuevo a la primera fase. 

Sin lugar a dudas, el movimiento de oscilación de los brazos mantuvo desconcertados a los científicos por años: no entendían la utilidad del movimiento oscilatorio de los brazos, creyendo pues que se trataba de  una "reliquia evolutiva" heredada de ancestros que andaban en cuatro patas. Ahora se sabe que dicho balanceo no está relacionado con un proceso evolutivo sino con un  costo-beneficio para el organismo. 

Sin lugar a dudas la marcha nórdica pone su granito de arena para que el ser humano se beneficie todavía de este movimiento natural de los brazos